Benavites, Història, La Vall de Segó

Crónica de la Alquería de Rugama, de la Vall de Segó

Jesus

(Jesús Peñarrocha Altabella.
Cronista oficial de la villa de Benavites)

CRÓNICA DE LA ALQUERIA DE RUGAMA PERTENECIENTE AL HOSPITAL GENERAL DE VALENCIA DEL LUGAR DE BENICALAF EN LA VALL DE SEGO.

Esta histórica Alquería de Rugama enclavada en el término municipal del antiguo poblado de Benicalaf (Vall de Segó), hoy en día término de Benavites, desde la anexión de ambos núcleos en el año 1856, fue una de las propiedades más importantes pertenecientes al Santo Hospital de Valencia, cuya entidad según el botánico Cabanilles, a finales del siglo XVIII era pionera en sus instalaciones sanitarias desde el siglo XV.

En cuanto a los orígenes de su fundación, sabemos que en 1409, el padre Gilabert Jofré, de la Orden de la Merced, fundó el Hospital “dels Inocents”, siendo el primer centro de acogida para los dementes del que se tienen noticias, con el propósito de recoger a todos los  que deambulaban por la ciudad, expuestos al hambre, el frío y a los malos tratos.

ALQUERIA 1 001Para el mantenimiento del Hospital “dels Inocents”, un grupo de diez comerciantes de la ciudad, dirigidos por un tal Llorenç Salóm, formaron una cofradía y a tal fin, acudieron en busca de ayudas y protección al rey y las autoridades de del Cap y Casal. Ya en 1410 consiguieron permiso para comprar casas, tierras, censos, alquerías y otros bienes, para dotar de rentas a la institución.

En 1592 volvía a producirse una importante innovación en el ámbito asistencial; existían por aquel entonces en Valencia ciudad, varios pequeños hospitales creados de forma particular, llegándose a la unificación de estos centros con la finalidad de fundar un asilo donde recoger a los niños abandonados.

Esta iniciativa fue dirigida por el Cabildo Eclesiástico, el Ayuntamiento y los Diputados del Hospital  dels Inocents”, produciéndose de esta forma la unificación de los diferentes hospitales existentes en la ciudad de Valencia, que posteriormente añadió la creación de una “inclusa” que recogería a los niños abandonados.

FUNDACION DEL SANTO HOSPITAL DE VALENCIA.

Fue en este contexto, cuando en 1512 nació el SANTO HOSPITAL DE VALENCIA, con la ayuda de la Iglesia, la Corona y las autoridades de Valencia, siendo gobernada esta institución por Real Junta de Gobierno, formada por cuatro grupos de consiliarios: Caballeros, hacendados, eclesiásticos y comerciantes.

La entrada en vigor en 1836 de la Ley de Beneficencia, convirtió al  Hospital General en una entidad de beneficencia pública, pasando a depender de la Junta Municipal de Beneficencia que gobernaba todos los establecimientos de esta naturaleza existentes en la ciudad de Valencia; y a partir de la Ley de 1849, su Junta Administrativa paso a ser supervisada por la Diputación Provincial de Valencia.

En el año 1673 nació la Casa de la Misericordia, institución similar a la de referencia, que recogería a los mendigos, huérfanos, ancianos desamparados y viudas sin recursos etc., mientras que el Hospital General, seguía atendiendo a la población que precisaba asistencia médica, en especial a los sectores más necesitados de la sociedad valenciana en general.

LOS INGRESOS DEL HOSPITAL GENERAL

El mantenimiento de esta institución tan grande, precisaba de una considerable fuente de ingresos económicos, que se suplían por los censos de la ciudad y particulares, los arriendos de tierras y casas, los derechos dominicales, las limosnas, las pensiones apostólicas y las subvenciones reales, en forma de dinero o derechos, añadiéndose también el fruto de las herencias y donaciones, como ocurre en el caso del lugar de Benicalaf, que el Santo Hospital, había heredado en 1755.

También a partir de finales del siglo XVI el Hospital gozaba del privilegio de explotar diferentes fiestas y espectáculos públicos, fundamentalmente los espectáculos taurinos.

Estas fuentes de ingresos sufrieron una crisis importante en los años de la Guerra de la Independencia y también durante el periodo 1836-1842, con la desaparición definitiva de los derechos dominicales. Considerable también los numerosos heridos que atendía el Hospital durante las guerras carlistas y la desamortización eclesiástica emprendida por el ministro Mendizábal con la Ley de 1836 y la posterior de Madoz a partir de 1858.

Con la desamortización civil, decretada en 1855, se produjeron las ventas de los patrimonios de las instituciones benéficas que en el caso del Hospital General, relativo a las tierras de Benicalaf y la Alquería de Rugama, fueron incautadas en 1855 y posteriormente subastadas en 1859, pasando ya esta propiedad a manos particulares.

El Hospital General gozaba desde 1755 de los derechos dominicales del lugar de Benicalaf, incluyendo partes variables de las cosechas, un horno de cocer pan, la almazara y prensas de aceite, la carnicería, la tienda de las cosas de comer y arder, la panadería, la taberna, nueve horas de agua de la Font de Segó (actualmente Fuente de Quart), y las casas de la señoría, como también los censos enfitéuticos con luismo, reluismo y quindenio sobre 72 hanegadas de tierra en dicho lugar, que solían arrendarse en periodos entre cuatro a seis años.

PROPIEDADES DEL HOSPITAL

A finales del siglo XVIII, el Hospital General, era uno de los principales propietarios en el Reino de Valencia, siendo en 1828 el quinto propietario de la contribución de Valencia, contando entre los principales predios la Alquería de Rugama, enclavada en el término de Benicalaf en la Vall de Segó, siendo principalmente tierras de secano, contando con 312 hanegadas, siendo una menor parte las tierras de regadío. Sus principales cultivos eran el olivo, la vid, cereales, algarrobos y otros de menor importancia. También hacer constar que en 1780, tenía 84 hanegadas de tierras de regadío, plantadas mayoritariamente de moreras.

La Alquería de Rugama estaba dotada de importante infraestructuras, con casa, corrales, cultivo de la seda, animales de labor y ganado lanar, contando también  con una importante almazara, lagar y bodega que permitían elaborar el vino y aceite y su posterior conservación para su comercialización.

En el año 1797 las rentas y frutos que se obtuvieron por la explotación de la Alqueria y los frutos de Benicalaf fueron 1451 libras.

ALQUERIA 2 001LA ALQUERIA DE RUGAMA.

Como se ha dicho anteriormente, esta alquería fue una de las principales fincas de la administración del Hospital General de Valencia, cuyas tierras venía arrendando a un solo arrendatario por periodos y rentas previamente fijadas.

Esta alquería desde tiempos de la conquista, tuvo otras denominaciones en base al cambio de propietarios: Alquería dels Clavells, de la Señora, del Borges, de Rois de Corella, de los Zarzuela, etc., manteniendo su actual nombre de Rugama hasta nuestros días, en virtud de su adquisición, con fecha 9 de octubre de 1610 por Francisco de Rugama,  a cuya propiedad accedió el Santo Hospital de Valencia en el año 1755, por donación de D. BARTOLOME LLUIS ZARZUELA, propietario también del lugar de Benicalaf, heredando igualmente la casa de la señoría en Benicalaf y los derechos señoriales del lugar, que incluían el tercio diezmo y 72 cahizadas de tierra de marjales.

Para el arriendo de estos bienes se establecían dos lotes: la alquería y los marjales por un lado y los derechos señoriales y el tercio diezmo por otro.

ARRENDAMIENTOS.

La primera descripción detallada de la Alquería aparece en el contrato de arrendamiento realizado en 1761, que se realizó mediante subasta celebrada en la plaza de Benicalaf, estableciéndose en el contrato 28 cláusulas de arriendo, por un espacio de seis años y un importe de 300 libras anuales, a pagar en dos mitades, en San Juan y en Navidad, resultando adjudicatario Thomás Mingarro, vecino de Quartell de la Vall de Segó.

– 1784 fue adjudicado el arriendo por seis años a Juan Bautista Ribes, por 364 libras, 10 sueldos.

– 1790 por seis años  a Blas Bono, por 510 libras.

– 1796 por ocho años a Blas Bono, por 600 libras anuales.

– 1804 por cuatro años a Ignacia Estrada (viuda de Antonio Blat de Benicalaf, por 700 libras.

– 1814 por seis años a un hijo de la anterior, Antonio Blat,  por 815 libras, 10 sueldos, conjuntamente con Francisco Ferrando, yerno de Ignacia y Juan Queralt, labradores de la Vall de Segó.

– 1820, se arrienda directamente por seis años a Ramón Ribelles, Vicente Ribelles (menor) y José Almela, por 700 libras anuales, constando como fiador Thomás Garcés, todos ellos vecinos de la Vall de Segó.

– 1825 nuevo arrendamiento por cuatros años a Ramón Ribelles y Vicente Ribelles, junto a sus mujeres, cuyos adjudicatarios tenían un mediano patrimonio.

– 1829 por cuatro años a Ramón Ribelles, por 700 libras., adjudicándole también el arriendo de los derechos dominicales de Benicalaf por 400 L.

– 1838 se arrienda por dos años y 300 libras, a Vicente Ribelles y Vicente Rodrigo, ambos vecinos de Faura de la Vall de Segó, bajando la renta por causa de la Guerra Carlista.

– 1840 nueva subasta por dos años y 345 libras, conjuntamente a cuatro labradores: Ignacio Ribelles, Antonio Garcés, Francisco Lairón Blat y Ramón Blat Roca. Poco después, quedó como único arrendatario Ignacio Ribelles. Estos arrendatarios fueron denunciados por el Hospital General por cortar árboles sin permiso.

– 1841 se efectúa una nueva subasta por un espacio de diez años y 345 libras anuales a los labradores Ignacio Ribelles y Bautista Pavía, los que plantaron gran cantidad de viña.

-1848 en el transcurso de este año los arrendatarios arrancaron sin permiso unos 300 olivos viejos y plantaron la mitad de árboles de lo que se pactó en el arriendo. La Junta descubrió el engaño en el cual el Administrador del Hospital estaba implicado, pues vendían la leña de los olivos para fabricar carbón que posteriormente vendían en la ciudad de Valencia, con cuyo fin habían obtenido ilegalmente unas 1.200 libras. También sucedió que estos adjudicatarios subarrendaron tierras de la Alqueria, infringiendo lo pactado, a los vecinos de Benicalaf, Antonio Garcés Lairón y Miguel Condomina, de todo lo cual se abrió la correspondiente actuación judicial.

-1851, nueva subasta por seis años, que quedó desierta.

-1852 Se hace cargo temporal de la Alquería el labrador de Faura (Vall de Segó), Ignacio Ferrer, en contrato verbal por un importe de 3.762 reales.

-En el mes de marzo de 1852, el Hospital General, recibió una oferta de permuta de la Alquería, por parte de un hacendado de Valencia, llamado D. Francisco Cubells, por tierras de huerta en la localidad de Borbotó, cerca de la ciudad de Valencia. Finalmente acordaron permutar la Alquería de Rugama del término de Benicalaf, por 48 hanegadas de tierra de regadío, con conocimiento de la Junta de Administración. Pero esta Junta no tenía capacidad para autorizar el cambio de propiedad o venta de parcelas, por lo que se limitó a instruir el correspondiente expediente que trasladó al Ministerio de la Gobernación, autoridad competente para resolver.

Entretanto, se le entregaron las tierras en arrendamiento al citado propietario D. Francisco Cubells, que inmediatamente inició obras de mejora en la finca, invirtiendo un capital considerable, con la promesa del Hospital de reintegrarle lo invertido en caso de no ser autorizada la permuta, como así sucedió posteriormente.

En 1855 se publicó la Ley de Desamortización que afectó directamente a las tierras del Hospital, entre ellas la Alquería de Rugama, que pasaron a ser bienes nacionales, esfumándose definitivamente la pretendida permuta, resolviéndose una indemnización de 257 libras que se abonaron con prontitud. A partir de este año mejoraron las expectativas de la Alquería por los altos precios que se obtenían del vino.

-1855 se registra la última subasta de arriendo, por 10.000 reales de vellón en cada uno de los diez años de arriendo, a nombre de un vecino de Canet de Berenguer, llamado José Fenollosa, cuya subasta se anuló posteriormente, por no presentar fiador suficiente dicho adjudicatario.

DESAMORTIZACION DE LA ALQUERIA DE RUGAMA Y POSTERIOR SUBASTA.

Con fecha 2 de marzo de 1859 por el Juzgado número cuatro de San Vicente (Valencia),  escribanía de don Antonio Garibaldi, se adjudicó la Alquería de Rugama, al vecino de Valencia Sixto Burguet, por un importe de 206.210 reales de vellón.

En el documento de registro de dicha subasta, figura esta Alquería como tierra campa de secano y una alquería titulada de “Gurrama”, de 170 hanegadas, 1 cuartón, 25 brazas, situadas en Benicalaf de los Valles,, hoy Benavites, partida del “Pohuet”, con una renta de 3.100 reales de vellón, capitalizada con 69.750 reales de vellón, número de finca 232, con una carga de un censo de 376 reales de vellón y 47 sueldos a favor del Convento de San Juan de Ribera de la ciudad de Valencia..

En el capítulo de observaciones define a las tierras de la Alquería de la siguiente forma: “Tierra de primera clase distribuidas en este término de Benicalaf, 135 hanegadas, 10 brazas, campa de secano, con 3 algarrobos, 2 almendros, 8 higueras; 33 hanegadas, 3 cuartas y 26 brazas de tierra  huerta, con 150 moreras, 2 nogales, 2 limoneros,  y 1 armensino; 37 brazas que ocupa  que ocupa el camino desde el azagador de Cuartell a la Alquería, lindes con carretera Barcelona, azagador de Cuartell, Marqués de Mirasol y el Hospital General, contiene el deslinde y 4513, el corral de 12 pies cuadrados”.

 OTRAS FINCAS SUBASTADAS DEL SANTO HOSPITAL EN BENICALAF.

En el mismo juzgado y fecha del 2 de marzo de 1859, también pertenecientes al peculio del Santo Hospital de Valencia, en el término de Benicalaf (Vall de Segó), se subastaron otros tres lotes de tierras que son como siguen:

“Un lote de tierra huerta y secano con viña, de 107 hanegadas, partida del Pohuet, renta en reales de vellón 2.706, capitalización 9.090 reales de vellón, número de expediente 191, finca número 232, libre de cargas, adjudicada al vecino de Benavites, José Tapia Jiménez, por un importe de 135.000 reales de vellón, cuya descripción del predio es como sigue: “Tierra de 1ª clase, distribuida en este término; 12 hanegadas, 32 brazas, con 124 moreras; 6 hanegadas, 2 cuartones y 48 brazas de secano  de las cuales 4 están plantadas de viña joven, con 900 cepas, 19 moreras, un algarrobo y un olivo; 87 hanegadas también plantada de viña secano con 24.866 cepas, 152 olivos jóvenes,  y 19 algarrobos, y tres cuartos y seis brazas que ocupa el camino vecinal del Pohuet que conduce a la Alqueria de Rugama, lindes Hospital General, carretera en medio, Marqués de Mirasol y tierras de Ignacio Ferrer”.

Otro:” Un lote de tierra huerta de 11 hanegadas, 1 cuartón y 12 brazas, partida del Pohuet, término de Benicalaf, hoy Benavites, renta en reales de vellón 404, capitalización 9.090, tasación en reales de vellón 10.179, número de expediente 191, número de la finca 232, libre de cargas, adjudicatario José Tapia Jiménez, de Benavites, valor del remate 15.000 reales de vellón, tierra de 1ª clase con 85  moreras jóvenes, atraviesa esta finca el camino vecinal y la divide en dos trozos, linde María Ángela Tapia, Vicente Ferrer, Tersa Pérez y el Sr. Barón de Campo Olivar”.

Otro. “Un lote de tierra de secano, 7 hanegadas, 3 cuartones, 18 brazas, Partida del Pohuet, renta en reales de vellón 140, capitalización en reales de vellón 3.150, tasación en reales de vellón 2532, Juzgado de Cuartell, escribanía José Mª Morató, número de expediente 194, número finca 544, libre de cargas, adjudicatario Vicente Ferrer, valor del remate en reales de vellón 15.000, tierra de 2ª clase con 980 cepas y 20 algarrobos jóvenes, límite tierras de la fábrica de Benicalaf y Luis Durán”.

ALQUERIA 3 001OTRAS TIERRAS DE LA ALQUERIA DE RUGAMA.

En el censo de tierras de Benicalaf del año 1.802 (A.M.B.), describe sus propiedades con el siguiente registro:

“Posee 18 cahizadas de tierra olivar en la Partida de la Recocha, que linda con tierras de Francisca Manuel, Camino de Uxó, Azagador del Relenç, tierras de Thomás Gollart y de Peregrina Roig y también con tierras de la misma alquería, en valor de 3.400 libras, con una renta de 61 libras.

Otro sí.- 26 hanegadas de tierra huerta, encima de la alquería, que lindan con los olivares de la misma y con el campo de algarrobos, a 76 libras la hanegada, y de rento 100 libras.

Otro sí.- 19 hanegadas de tierra huerta que lindan con tierras del Marqués de  Mirasol  y con viñas de la misma alquería, a 60 libras la hanegada y rento de 5 libras.

Otro sí.- 48 hanegadas plantadas de viña joven, que lindan con tierras del Marqués de Mirasol, de Juan Bautista Pérez y la alquería, a 35 libras la hanegada, y 84 de rento.

Otro sí.- 10 hanegadas de tierra olivar, debajo del lugar, que linda con tierras de Ramón Pérez y de Peregrina Roig, de don Joaquín Labordeta y de Josef Manuel Rubio, en valor de 360 libras y de rento 18.

Otro sí.- Una casa de campo, nombrada Alquería de Rugama, rebajadas las obras en valor de 1.000 libras y 20 de rento.

Otro sí.- 48 hanegadas de tierra viña vieja que lindan con tierras del Marqués de Mirasol, de Francisco Gollart y con tierras de la misma alquería, en valor de 1.680 libras, y 84 de rento.

Otro sí.- 50 hanegadas de tierra viña que lindan con la carretera, con Azagador de Cuartell, con tierras de la misma alquería y con tierras del Marqués de Mirasol, a 35 libras por hanegada, y 87 Libras y 10 sueldos de rento”.

Otro sí.- Por la renta líquida que el Santo Hospital saca de la almazara, horno de pan y  demás derechos dominicales de este lugar de Benicalaf, 1.209 libras.”

CAMBIO DE TITULARIDAD TIERRAS DEL HOSPITAL GENERAL DE VALENCIA EN BENICALAF.

Con las subastas de las tierras que pertenecieron al Santo Hospital de Valencia en el lugar de Benicalaf, subastadas con fecha 2 de marzo de 1.859, que hemos relatados en apartados precedentes, pasaron a ser propiedad privada, sucediéndose posteriores divisiones por venta y herencias varias de los adjudicatarios.

Así la repetida Alquería de Rugama que fue adjudicada al vecino de Valencia Sixto Burguet, fue trasferida por venta a la Familia Ramón Gaspar de Faura (1.823-1.910), sufriendo diversas divisiones por motivos de herencia entre sus descendientes.

También el lote adjudicado al vecino de Benavites, José Tapia Jiménez (1.841-1.908), sufrió cuatro divisiones que heredaron otros tanto sobrinos, ya que habiendo contraído matrimonio con la vecina de Benifairó de les Valls, Bienvenida Pérez Pérez en fecha de 1.870 y procreado  once hijos, le precedieron todos en su fallecimiento al igual que su esposa, por cuyo motivo pasaron sus bienes a cuatro sobrinos carnales.

Tuvo su domicilio familiar en Benavites c/ En Medio,6, fue alcalde y propietario de la Torre Señorial y el Palacio de la Señoría, siendo asimismo el mayor contribuyente de la localidad.

LOS ZARZUELAS PROPIETARIOS DE BENICALAF Y LA ALQUERIA.

Al linaje de los  Zarzuela les fue confirmada la propiedad de Benicalaf y la Alquería, denominada posteriormente “Alquería de Rugama” por privilegio del rey Felipe II, en fecha 13 de abril de 1.646. También en  el Libro de Censales de la Parroquia de San Jaime de Benicalaf, en diligencia fechada en 1.662, consta que doña Margarita de Zarzuela es la patrona de la parroquia y propietaria del lugar.

Igualmente, encontramos otro registro en dicho Libro de Censales, fechado en 1.737, donde queda constancia que el Visitador Eclesiástico doctor don Juan Bautista Ferrer, siendo párroco de Benicalaf el reverendo don Manuel Ramón Pérez, natural de Faura (Vall de Segó), certifica que “el lugar de Benicalaf que es del Hospital General de Valencia, contiene dentro de sus límites 64 casas, 66 vecinos, 186 personas de confesión y de éstas 160 de comunión”.

TRANSFORMACION DE LOS CULTIVOS.

A partir de finales del siglo XIX, todos los cultivos referidos en anteriores capítulos sufren una considerable transformación, tanto en las tierras del Valle de Segó, como en  todo el Camp de Morvedre, implantándose los cítricos casi como monocultivo desapareciendo en gran parte el cultivo de la viña, que se vio afectada por la plagas conocida como “xiloxera” y que tanto arraigo y prestigio dio en su día a las plantaciones de la Vall de Segó, especialmente la denominada variedad de “moscatel”.

Actualmente, aunque predomina en gran parte el cultivo del naranjo, va incrementándose otros cultivos como el caqui, aguacates y otros frutos  de origen tropical, que parece ser van tomando arraigo, ante el declive del rendimiento de los cítricos y que hace prever que en un futuro próximo diversificarán los cultivos de estas tierras del valle.

31 de diciembre 2.015.

Comentarios

Un comentario en “Crónica de la Alquería de Rugama, de la Vall de Segó

  1. Los últimos propietarios de las tierras de La Alquería ha sido mi familia . Actualmente son primos , hermanos y yo mismo tengo una parte …Se ha fraccionado porque somos muchos los herederos .

    Publicado por elviraboriamarques@gmail.com | 16 enero, 2016, 01:33

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